En Querétaro se incluirán en las escuelas lenguaje de señas y sistema braille.

El congreso de Querétaro ha aprobado reformar la ley de educación del propio estado para incluir dentro de su sistema de enseñanza modos de inclusión y comunicación alternativos.  De esta manera se busca promover la inclusión de niños que presenten alguna discapacidad física o dificultad para escuchar o ver.  

Durante la sesión en el congreso se destacó por parte de la diputada Daniela Salgado que alrededor del 30 por ciento de la población de Queretaro presentan condiciones de analfabetismo debido a que tienen algún tipo de discapacidad, por lo cual resaltó que es importante que en los niveles distintos de educación, empezando por lo más básico, se enseñe a usar el lenguaje por señas y el sistema para personas invidentes, braille.

Durante la sesión, asistieron diversas personas, entre las cuales destacan, Miguel Eduardo Rocha, quien es un joven sordo que ha ganado distintos premios y reconocimientos, y gracias a él ha sido parte de la motivación para realizar este tipo de iniciativas ante el congreso. La sesión fue traducida a la Lenguaje de Señas Mexicana por Liliana Ruiz, directora intérprete de ASQUI.

Es importante destacar que hacer este tipo de iniciativas ante el gobierno, es una manera de representar a la población que se encuentra en circunstancias mayormente adversas, y que debido a que tienen alguna discapacidad presente, se han enfrentado con problemas de inclusión por parte de la sociedad.

Según información concentrada por el Instituto Nacional de estadística y Geografía (INEGI) se estima que había en 2010, cerca de 180 mil mexicanos sordos y “hasta el 2019 vemos que en los estados ha aumentado la población, pero no hay una estadística real, porque no se escucha a la población como debe de ser”.

Al respecto, la regidora Claudia Varela puntualizó se trabajará en generar el aprendizaje la lengua de señas en escuelas, empresas y espacios públicos para que se vuelva obligatorio, ya que, de acuerdo con Arriaga Hinojosa, aprender el lenguaje de señas implica abrirse a más de 360 millones de personas en el mundo que son sordas.